Ya empezaban a escucharse grillos y ausentarse el sonido de los carros y los pocos pájaros que quedan en la ciudad y se empieza a sentir el aroma de esa amiga incondicional de los amantes…
Su fiel compañero también hace presencia jugueteando con las hojas secas, imitando quizás esas caricias tiernas se desbordan hasta convertirse en pasión.
Mirarla era uno de los placeres que hacían más llevadera la existencia. Contemplarla desde lejos, era mi alegría y a la vez mi tristeza.
Llegaba y seguía siempre la misma rutina; Se quitaba los zapatos, su ropa y dejaba que su cuerpo naufragara sin prejuicios.
Se sentaba en la silla de siempre a fumarse un cigarrillo y ver pasar el día una vez más… En ese momento aprovechaba para observarla con detenimiento: Su pelo chocolate lleno de ondas brillantes, sus ojos grandes y claros, sus labios rosados y carnosos, su nariz chica y de muñeca y esa piel blanca y suave como los pétalos de rosa, me imaginaba que talvez tendría su mismo olor…
Sus manos delicadas, su pelo jugueteando sobre sus pechos pequeños y siempre mirando el cielo, su cintura estrecha y ese vientre bendito en el que cualquier hombre habría querido descansar.
Seguía recorriéndola y siguiendo paso a paso cada uno de sus movimientos.
En ese mismo instante un hecho rompió con esa rutina que llevaba de tiempo atrás. Sonó su teléfono y se perdió ante mi vista un largo rato. Después salio en ropa interior negra y de encajes, sus senos se veían serenos y la tanga que tenia hizo que mis palpitaciones ya no estuvieran mas en mi pecho…
Su pelo estaba mojado y su piel se veía limpia de cualquier suspicacia.
Puso música suave y saco dos copas y una botella de vino, se sirvió y se sentó de nuevo en su silla favorita.
En ese momento me sentí celoso y lleno de ira, algo me decía que nunca estaría con ella, me molestaba estar siempre para ella y que ni siquiera lo supiera, me molestaba que sintiera soledad y sin embargo siempre estuve con ella.
Algunas veces llegue a pensar que sabia lo que yo hacia sin falta en las noches y que llegara a tener miedo, pero también recordé que algunas veces me deje ver y nunca se tomo la molestia de cerrar las ventanas… Como si quisiera dejarme ver su vida a metros de distancia sin llegar a tener derecho a involucrarme.
Acercaba con sensualidad la copa a sus labios que ahora eran rojos intensos al igual que sus uñas, con sus dedos acariciaba sus piernas mientras tenia la mirada fija en algo para mi invisible.
Escuche que llego un carro y supuse que era la persona que esperaba, desee tanto que pasara algo y ese aquel hombre nunca entrara… Pero luego puse mis ojos en ella y me di cuenta que yo solo era un egoísta, quería que la melancolía que vi en su rostro el único día que la tuve cerca, se esfumara. Quería verla feliz aunque no fuera conmigo.
El hombre entro y ella lo recibió con besos desenfrenados a los que él respondió de igual forma, no hubo tiempo para el vino. Fueron más fuertes mis sentimientos, los que descubrí esa misma noche, que las ganas de seguir viéndola… Pero ocurrió algo antes de darles la espalda, ella se acerco a la ventana y miro fijamente la mía, mientras el hombre se fue a la habitación, sentí que sabía que yo estaba allí…
Luego se marcho y escuche sus gemidos para mi fortuna o desgracia eternamente en mi sueño, en ese único sueño en que le hice el amor.
Al día siguiente no deje de pensarla ni un solo instante, tenía curiosidad si ese hombre sería un amante fugaz o seria el castigo a mi conformidad.
De nuevo la noche y el viento hicieron presencia pero ella no. Di vueltas en mi cama mucho tiempo antes de poder dormirme esperando que sus luces se prendieran pero no fue así…
Otro día empezó y solo esperaba verla y hablarle, quería escuchar por primera vez su voz.
Cuando llegue frente a su edificio había mucha gente y policías, el barrio siempre había sido muy tranquilo pero esa tarde todo era diferente y para mi sería diferente por siempre. Estaba allí cuando escuche a una mujer que dijo que había encontrado a la joven del 402 muerta… Una de las compañeras de su trabajo la había estado llamando y nunca contesto, la fueron a buscar y no respondía, el celador dijo que no había salido así que decidieron abrir a la fuerza, la encontraron desnuda en una silla, su silla favorita, con una copa de vino derramado ante sus pies…
En ese momento la sacaron en una camilla y solo pude ver un mechón chocolate con ondas brillantez que se escapo de la sabana que la cubría…
Sentí como un escalofrió se apodero de todo mi cuerpo, sentí como si hubiera dejado de respirar al igual que ella… No podía creer lo que había pasado, ella muerta y yo solo a unos metros soñando con ella…
La investigación que hicieron dio como resultado una muerte natural, su corazón aun siendo muy joven fallo dicen que en su rostro había tranquilidad…
Al hombre de esa noche lo habían detenido pero con el resultado de la investigación quedo en libertad, aunque desde un principio se dijo que su muerte no había sido violenta.
Hoy estaba sentado frente a su ventana tomándome un vino y una copa para ella, me preguntaba si querría un cigarrillo… A la misma hora de siempre se prendió una luz en su apartamento… Sé que viniste a despedirte.
Aqui encontrarás articulos de opinión y escritos que quiero ACLARAR no hacen parte de la vida de quien los escribe, esto NO es un diario ni nada parecido.. Ojalá les guste y los acompañe en alguna noche bohemia..
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