Escuche esa gota de vida desvanecerse contra el suelo una y otra y otra vez…
Así como escuchaba cuando era niña esa gota desde el techo luego de una mañana lluviosa y oscura.
El sonido de su aterrizaje era tan fuerte y prolongado que superaba el largo trayecto que recorría antes de llegar al suelo।
Seguían cayendo como pétalos de rojas rosas y Valeria cada vez más pálida, más fría, más ausente…
Yo solo la miraba, no tenia control sobre mi cuerpo, apenas y podía mover los parpados y tenia tanto miedo... Miedo de cerrarlos y no volver a ver la luz…
Pero de un momento a otro se cerraron y en ellos empecé a ver imágenes de unas horas atrás.
Estábamos juntas en un club celebrando su cumpleaños, en medio de luces, disc jockeys, red bull y la música tan fuerte que no se podía hablar, pero como siempre, la acompañaba a todo sus “viajes” y no la soltaba hasta que estuviéramos en tierra firme.
Cada vez era mayor el tiempo en que evadíamos la realidad que el tiempo en que intentábamos sobrevivir como el resto del mundo lo hacía.
Cuando estábamos bailando se acercó una mujer, delgada, como de 1.79cm, algo mayor y con una mirada oscura y llena de rencor, se veía un poco trastornada.
Valeria la vio y su cara cambio por completo, se puso nerviosa o como si hubiera visto un fantasma… Se alejaron para hablar pero cuando Valeria regreso estaba diferente, quise saber quien era porque jamás la había visto y por su manera de vestir no creía que fuera de ese lugar, pero Valeria no me respondió nada y decidí no insistir porque veía que la ponía muy incomoda esa situación, luego recordé que una vez me había hablado de su exnovia y que habían terminado muy mal, su descripción coincidía con la de aquella mujer।
Valeria era mi mejor amiga, mi amante, mi cómplice...El amor que poco a poco crecía entre nosotras, nos complementaba, nos hacía una sola.
Siempre me gustaron las mujeres más que los hombres y con ella me llene de valor para aceptarlo ante mi misma y la sociedad.
Me sentía mas tranquila teniéndola cerca, me sentía protegida y valorada, nunca acosada como en las relaciones anteriores, porque antes de Valeria tuve dos novios, los que quise muchísimo pero en cada momento de intimidad las cosas cambiaban, me sentía incomoda cada vez que me tocaban, el solo verle sus genitales me producía aversión। Sentía un profundo dolor que me helaba el alma misma cada vez que intentaban unir su cuerpo con el mío. Mis piernas temblaban como niñas indefensas ante su raptor, luego me perdía en imágenes abstractas y terminaba sintiendo temor de mi misma y de cada hombre que se acercaba con intención de encontrar refugio en mi interior.
Después de la rumba nos fuimos para el apartamento, estaba lloviendo muy fuerte esa madrugada. Abrazadas debajo de la sábana, en cacheteros blancos de algodón, nos entrelazamos para darnos calor.
Ella estaba detrás de mí, con su cara en mi pelo y uno de sus brazos en mi cintura, sentía como sus senos descansaban sosegados sobre mi espalda. Cerré mis ojos y me llenaba de su aroma a frutas exóticas que incrementaban mis ganas de saborearla.
Su respiración llegaba hasta mis orejas y se hacía camino como el viento en el desierto hasta mi vientre. Sentí que estaba lista y ella también lo sintió. Alguna vez me había dicho que esperara a que mi propio cuerpo decidiera que manos dejaría enredar en el mió, así cuando tuviera que soltarme me sentiría conforme y segura de lo que había hecho.
Me acariciaba desde la posición en la que estaba, sus manos bajaban explorando sin ninguna brega desde mi cuello, mis brazos, mis manos, mis dedos, luego se devolvía hasta mis senos y los rozaba con ternura hasta ganarse completamente su confianza y terminar por hacerles un poco de presión, lo que me causaba gran estimulación.
Bajaba y descansaba en mi cintura, después a mi ombligo, a mis nalgas, cruzaba sus piernas con las mías।
Fue algo sumamente amatorio, esta vez mi cuerpo no era el único femenino en la cama, mis senos tenían compañía, mi vientre encontró su alma gemela.
Me cogía el rostro con sus dos manos de vez en cuando, como ese amante empedernido que idolatra a su pareja y quiere llevarse consigo esa imagen a la hora de partir. Me daba los besos más dulces, sensuales, exquisitos que jamás siquiera llegue a imaginar.
Me acosté boca arriba y ella siguió llenándome de caricias y besos hasta sentir que iba a volar en mil pedazos en esa habitación.
Poco a poco descendía hasta mi vientre, lo tocaba con toda su mano abierta y sus dedos revoloteaban por cada resguardo, saciándose de ese calor que expulsaba como un volcán y que corría sobre todo ese paraíso virgen… Virgen de la verdadera pasión y regocijo.
Seguía sin parar un solo minuto, se chupaba sus dedos, yo la miraba impávida, solo la observaba no podía hacer nada más, mi cuerpo parecía desbordarse de tanto pasión que había estado reprimida.
Cada vez que pasaba su lengua y trataba de absorberme el alma misma, me estremecía de tal forma que creí haber perdido todas mis fuerzas en ese instante, se excitaba con su sabor… con su olor, con su textura…
Nos había amanecido y ya nuestros cuerpos estaban cansados aunque nuestras almas no se saciaban।
De nuevo abrí los ojos y Valeria seguía allí… sobre el sofá, aún seguían desprendiéndose gotas de vida pero con menos frecuencia…ahora estaban empozadas en el suelo…
A su lado había un reloj que yo le había regalado hacía unos meses, el sonido de cada segundo se fue desapareciendo… Eran las 12:19 AM।
El sol había salido pero decidimos quedarnos descansando y compartiendo así como la noche el día…Cuando ya estaba tarde preparamos la cena, escuchamos música mientras nos amábamos con las miradas…
A las 11:42 me fui a cepillar y a bañarme para dormir mejor, Valeria se quedo recogiendo los platos, a las 11:49 PM, sonó el timbre, me pareció algo extraño pero seguí en la ducha…
Escuché un grito desgarrador y salí inmediatamente gritando su nombre pero no me respondía…
Cuando la vi, ahí, en el sofá…Desangrándose por el cuello me desmoroné, aquellos besos dulces que se deslizaban suavemente en mi piel, haciéndome salir toda la pasión reprimida।, en ella habían sido reemplazados por algo afilado que había recorrido su cuello y esta vez se escapaba su propia alma por la hendidura.
Cuando me acerque después de contener un poco mi horror, mi impotencia, grite con todas mis fuerzas por ayuda, veía sus ojos marchitarse y como una lagrima se salía lentamente…
Pero pronto me di cuenta que la expresión en su cara todavía era de terror, como si me tratara de decir algo… De pronto sentí que alguien me había agarrado por la espalda, traté de soltarme y logre agarrarla del pelo… Era una mujer, la misma que se había presentado la noche anterior en el cumpleaños de Valeria, la que la había sido su pareja, la que la había amenazado de muerte si no regresaba con ella y la causante de su traslado a esta ciudad।
Cuando estaba aún agarrada de su pelo y arañando su rostro sentí como algo helado se introducía ferozmente en mi pecho, en mi estómago una y otra vez… mis piernas se doblaban no de dolor, sentía como si mis fuerzas se desvanecieran… En pocos segundos sentí que el frió que había entrado se había apoderado de todo mi ser…
Ya no podía luchar…La mujer le dio un beso a Valeria y se marcho…
Míro el reloj, son las 12:30, ya me es difícil alcanzar con mi mirada su rostro…La neblina que irrumpió en mis ojos me impide verla…
Quiero que deje de latir pronto mi corazón, porque en este al igual que los otros viajes espero caminar junto a ella.


2 comentarios:
...lo que único que te puedo decir es que sigas escribiendo...lo haces demasiado bien...con mucha pasión y eso me gusta, porque me identifico de una...me gusta mucho nena...tienes el don...eres especial...un beso... :)
Este definitivamente me encanto!
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